sábado, 15 de abril de 2017

...y el muy imbecil me decía que tenía que ponerle un título a mis artículos, que sin un título el texto estaba cojo o manco o descabezado y todo el mundo tendría la sensación de que faltaba algo, de que sería dificil encontrarlo. ¿Para qué sirve un título? Para que los idiotas que no buscan más que un libro o un falso pasatiempo puedan identificar el contenido o fantasear con la relación entre el encabezado y lo que hay entre las tapas. ¡A la mierda el título! Si te apasiona, si de verdad te apasiona la literatura, lo que quieres es lanzarte a por el texto, tirarte a bucear entre las palabras y dejar que sean ellas las que te envuelvan, te inunden y te ahoguen hasta dejarte casi tieso. El título es una ficción de unidad, un accesorio innecesario al que la mala costumbre de la tradición nos ha acostumbrado.