- ¿Querés hablar? Está bien, hablemos. Nos dejamos con el gusto amargo de una faena incompleta, de la grande finale que perdió por el camino la esperanza de alguna otra esperanza con que arreglar el pasado. Decís que...
- Callá, callá. Estás bebido y no dejás de decir boludeces que pretendés te recuerden con un halo de grandeza. No hay grandeza en esto, querido. No es más que mierda...
- Vos sabés como yo que lo que digo es cierto. Los dos esperábamos que todo esto acabase de otro modo, y acabamos con el piso destrozado por una bronca cualquiera y las voluntades firmes de que se vaya al carajo... Como si no te importase. Te vés muy tranquila ahí tumbada, fumando de tu cigarro mientras me rompo los nervios porque veo que esto se acaba. Como si no te importase...
- ¿Y a vos te importa? ¡A vos no te importá nada! ¡Ya lo viste! ¡Te dije que me trabajé al banquero y te quedasté tan pancho, como si no huebiera pasado! ¡Ni siquiera me gritaste una palabra de que te hubiese hecho daño! Hasta que te tire el plato a la cabeza vós te quedaste callado, y seguro que lo que te molesto fué lo del plato...
- Dejá de decir macanas, llorona, sabés que no es cierto. Todo lo que a mi me importa te lo pasaste de largo, y si no decime por qué te tiraste al banquero. ¿Qué querés que yo te diga? ¿Que hiciste mal, que me hiciste daño? Eso ya lo sabés, no tengo que explicártelo. Si te importase un poco no lo habrías hecho, o no me lo habrías contado. Así que no esperés que me quiebre por alguien a quien no le preocupo. Seguí con tus amantes, pero no pretendás que me dedique a llorarte. La procesión va por dentro...
- ¿Ves como no te da bola...? Va a hacer dos años que nos vemos y ni siquiera una vez me dijiste que te importo. Qué querés... No sabés tratar a una mujer, no sabés como me siento...
miércoles, 17 de octubre de 2018
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
